It’s Not that Serious
Existe una gran complejidad en las relaciones humanas.
Existe en algun lugar del mundo un poema que expresa mi deseo de amarte sin ataduras.
Pocos creen en los argumentos con los que justifico mi personalidad liberal.
Anoche conocí la historia de quien, como yo, se encuentra en la línea de no saber que elegir, de tener lo no soñado, ni siquiera deseado en un momento precoz, no propicio, como las copiosas lluvias que caen ahogando los sembradios, mientras el sol atroz desolla la fertilidad de los campos del norte.
Es curioso que nunca haya deseado tener una relación. Jamás anhelé esos sueños rosas que nuestros padres y Walt Disney se encargan de hacernos creer: el principe azul, el felices para siempre. Como comente anteriormente, mi único sueño por muchos años fue ser médico y punto. Conforme crecí en edad y expectativas, mis metas se ampliaron comenzando a realizarse algunas. Aún así, eso de las relaciones estables, duraderas y comprometidas no era para mi.
Antes de conocer a quien cambio ese punto vista, traía una muy buena racha. Salir sin compromisos de ningún tipo más que conmigo misma. Conocer e intercambiar experiencias. Acrecentar y poner en práctica lo aprendido. La facultad y mis 17 años dieron rienda suelta a mis pasiones. De todo tipo. Baile, medicina, alcohol, fiestas y encuentros sexuales marcaron mis años de universidad. Y sin embargo, uno de esos one-night-stand se convirtió en una relación abierta pero ligeramente más exclusiva. Y ahora son casi 5 años de estabilidad y compromiso.
No ha pasado tanto tiempo por el hecho de contarlo, simplemente me di cuenta de pronto de la longevidad de esta circunstancia. Nunca, a pesar de lo que crean, nos hemos jurado exclusividad. Simplemente nos limitamos a pasarla bien y nos hemos convertido en una compañia agradable, amantes divertidos y lujuriantes, amigos leales y cómplices de vida.
Hoy, quiero decirle a él -que me da mucho más de lo que nunca imaginé ni deseé- que eso nunca va a cambiar. Pocas personas en mi vida tienen la capacidad de virar una opinión tan firmemente arraigada.
Y si, creo en un amor sin condiciones. Leal y libre.
Seré quien solo esta a su lado para acompañarle en cuerpo y alma, sin rendir pleitesia.
Deseo tener un lugar en su vida, pero no abarcarla toda.
Y mientras eso sea real para mi, lo es para él. Y eso es todo lo que me importa.
No tengo porque dar explicaciones o justificarme.
Es solo una muestra de mi lealtad.
Si, soy libre. Aunque muchos de ustedes no lo entiendan o no les guste.
HECHIZERA.
P.S. Gracias a Omar por la buena plática. Las circunstancias tan parecidas nos identifican.
Un abrazo.
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