Let´s the Dark Be With Us

10 Septiembre 2009 | Uncategorized

 

Acabo de leer a uno de mis autores favoritos. Él tambien tiene un blog. Medio flacucho y despistado, pero no por ello anémico o desnutrido.

 

Las palabras son las que nos forjan. Me he hecho el propósito de escribir a menudo, al menos una vez a la semana, con la intención de recobrar mi ortografía y redacción, ya que como muy bien dice Bumen, el leer y escribir son dos ejes fundamentales. Ya con una esperanza mayor y ligeras ínfulas desertoras, deseo recuperar el don que perdí en 6 años de carrera: el buen manejo de las palabras para expresar el mal viaje de mis pensamientos.

 

Una vez aclarado el punto, ya que quizás se pregunten por qué escribo de todo y de nada, vamos a lo que sigue.

 

Hace unas noches estuve platicando con un buen amigo. Bien, es curioso que maneje esa relación como una amistad, ya que básicamente se reduce a pláticas, en ocasiones ininteligibles por mensajeros. Algunas ocasiones presenciales, pero de cierta manera ocultándonos, mas que de personajes no invitados a la reunión, de nuestros propios demonios que nos rondan tan a gusto. En fin.

 

Al igual que él me siento asfixiada, encadenada, perdida (y no de la manera cool de ser una perdida), fastidiada y sobre todo ligeramente frustrada. Claro que entiendo sus cambios de humor, sus ocasionales rabietas pues yo también las sufro en carne y neuronas propias. Es de una facilidad increí­ble ver como caí en este estado vegetal, anhedónico en tan pocos meses, siento que perdí en no-sé-que parte del sendero mi propia personalidad, que las circunstancias me han obligado a llegar a un punto en el que siempre me ufané no de querer vivir, de ser valiente y no caer en estas pendejadas. Pero no. Y ahora una de las cosas más cabronas es tragarme esas pinches palabras. Ni hablar, en ocasiones se esta arriba y (siempre hay una primera vez) en ocasiones se esta en la coladera.

 

¿Como pensar en dividir el ser? ¿Se puede simplemente acatar ordenes de alguien, a quien se le preferiría llenar los ojos de pequeños gusanos para ver si así le ayudan a aclarar su visión cosmocóñica de la realidad de sus “sucesores“, para convertirnos en simples robotitos con grandes y vastos conocimientos, a quienes limitan a llevar a cabo quehaceres teatrales con el único fin de satisfacer los deseos de pendejitos gobernantes, que nos callan los sueños y nos matan el hambre con números?

 

Yo también me siento atrapada. Por eso decidí escribir más. Como un ejercicio liberador. Una manera de separarme de mi pesado cuerpo, como cuando nado, sentirme fluir ligera, siendo yo y nada más yo. Siguiendo como se me venga en gana la línea  parábola  tangente de mi pensamiento. Después de un rato de pensar y pensar majaderías, llego a la conclusión de que nada vale la pena. No dura más de 1 minuto ese pensamiento, pero lo abarca todo. Como cuando con varios arándanos destilados en trigo, luces multicolores, música estridente, neuronas etilizadas y amigos serotoninérgicos, mi mundo abarca en su totalidad un quirófano, un hospital, una comuna: un impulso eléctrico que lo abarca todo, llenándome del mood de ese instante, es decir, en ese segundo (o minuto) soy capaz de convertirme en lo que me pidan.
Esa es mi magia.

 

Así pues, me doy cuenta al instante siguiente que esta desesperanza que siento me acompañará eternamente, pues a los seres noctámbulos como yo (y si, hablo de ustedes: vampiros, licántropos, brujas y borrachos), la oscuridad nos esta presagiada por la eternidad. Pero, no perdamos el detalle, aunque hayamos perdido la luz (del día, pues en nuestros aquelarres nos las arreglamos para fundirnos en una brillante hondura), tenemos lo más preciado: la promesa de la eternidad, de una NO vida diferente y especial… Y no nos hagamos tontos: ya hace tiempo que vendimos nuestra alma con tal de seguir sangrando las noches, saboreandonos la sangre de nuestros concubinos y nos encontramos siempre prestos a traer a otros a nuestra humilde tribu.

 

Así que te entiendo. Y te doy mis razones para continuar en este camino.

No incineres tan pronto tu alma intolerante y alérgica a ti mismo.

Continua mirando la luna, y gózalo. Que a tu lado tienes al resto de seres como tú.

 

HECHIZERA


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